L’Ape musicale

rivista di musica, arti, cultura

 

Indice articoli

Manon lescaut a Buenos Aires

La revancha de Geronte

 por Gustavo Gabriel Otero

Buenos Aires Lírica presentó Manon Lescaut de Puccini como cierre de su Temporada 2016 en el Teatro Avenida, en la que no hubo casi nada para destacar salvo la atinada versión orquestal comandada por el maestro Perusso. El director escénico brasileño André Heller-Lopes  falta de ideas teatrales y la mejor voz del elenco es la de artista que encara a Geronte: Norberto Marcos.

Buenos Aires, 22/10/2016 - Buenos Aires Lírica presentó Manon Lescaut de Puccini como cierre de su Temporada 2016 en el Teatro Avenida, en la que no hubo casi nada para destacar salvo la atinada versión orquestal comandada por el maestro Perusso.

El director escénico brasileño André Heller-Lopes intentó justificar su puesta con dos páginas insertas en el programa de mano donde indicó que es una ópera que transcurre en el universo de la memoria, que en la obra de Puccini falta el lugar más llamativo de la novela, la Iglesia de saint Sulpice en París, y que es primordial la alcoba dorada del segundo acto. Y que por eso quería contar la historia reinsertando escenas y personajes, reinterpretando, salvando omisiones, explicitando detalles y cargando de símbolos la escena. Palabras vanas que sólo escondieron la falta de ideas teatrales para presentar una ópera que, gracias a la música de Puccini, se mantiene incólume en los repertorios líricos desde hace 123 años.

Para este ‘retorno a las fuentes’ Herller-Lopes ubicó una mesa y una silla en el costado izquierdo del escenario donde, como Hofmann, Des Grieux escribe o lee sus memorias y con esto intentó dar la idea que la historia que vemos en escena es, en realidad, una recreación del propio Des Grieux que se desarrolla en su mente al leer o escribir el diario de su vida. Pero dicho cuaderno a veces es tomado por la propia Manon y también en el concertante del tercer acto por Lescaut; lo que da por tierra la idea anterior. Hizo, también, omnipresente una cúpula de iglesia barroca como fondo -en la que claramente se leía Agnes o sea Inés- por lo que nada tenía que ver con saint Sulpice de París; y llenó de dorado la escena donde, además, siempre parecía ser de noche.

La puesta fue una mezcla de lugares, épocas y estilos. El marco escénico de Daniela Taiana resultó suntuoso aunque cansador por el abuso del dorado y de las columnas del mismo color. El fondo de los primeros tres actos es la visión de la cúpula barroca y siempre está presente el escritorio y la silla con el manuscrito, a esto se adicionan algunos elementos: un árbol dorado aparece en el primero y segundo actos, en el primero unas pocas mesas y sillas, una gran cama en el segundo, una reja y una rampa en el tercero. El cuarto es una yuxtaposición de elementos con predominio de la rampa y sobre la derecha lo que parecen ser las sobras de lo ya visto en los otros tres: una columna, el árbol dorado, mesas y sillas, en completo desorden. Un buen trabajo seguramente para otra obra. Algo similar ocurrió con el vestuario de Sofía Di Nunzio con un llamativo anacronismo que mezcló trajes actuales para los varones -azul para Des Grieux y negro para todos los demás- con vestidos de diversos siglos pasados en las mujeres, aunque Manon en el final está de pantalón negro y camisa blanca. Adecuada al concepto de la puesta la iluminación de Gonzalo Córdoba.

En la faz actoral los movimientos trazados por Heller-Lopes resultaron de una pobreza gestual generalizada, en algunos casos resultaron absurdos, confusos o incomprensibles, en otros claramente estereotipados y en muchos momentos pareció que los solistas habían quedado sin una marcación clara librados a su suerte.

Muy buena resultó la versión musical del maestro Mario Perusso que casi hizo olvidar que el pequeño foso del Teatro Avenida necesita que se reduzca el orgánico orquestal para que los profesores de la orquesta puedan entrar.

Lo que sí resultó injustificable es la inclusión del exquisito interludio 'La prigionia - Il viaggio a Le Havre', entre el tercer y cuarto actos y no antes del tercero. Por lo que este fragmento pasó de describir el doloroso derrotero de Manon desde su encarcelamiento en París hasta el puerto de la deportación a ser la descripción del viaje a la Louisiana y la huída de los amantes por la llanura en búsqueda de una colonia inglesa ya que des Grieux se batió a duelo con Synelet, quien codiciaba a Manon y era el sobrino del Gobernador. ¿Otra errónea decisión del director escénico?

En la faz vocal las cosas no pasaron de la medianía y, en el mejor de los casos, de la corrección. Si la mejor voz del elenco es la de artista que encara a Geronte creemos que ya está todo dicho.

La soprano chilena Macarena Valenzuela mostró una Manon en construcción que no conmueve en ningún momento. Sus cualidades vocales son interesantes, su vibrato persistente, su timbre cálido y sus piernas, que muestra cuando el puestista la hace aparecer ridículamente como una dominatrix sado-masoquista en el segundo acto, hermosas.

El tenor brasileño Eric Herrero sólo cumplió con los requerimientos de la parte. Es un Renato Des Grieux que no convence, no inflama. Tiene sólidos agudos aunque a veces se descontrola la emisión, es oscilante en el centro y su expresividad es inexistente.

Norberto Marcos fue un Geronte de Ravoir de calidad mientras que fue bien resuelto el Lescaut de Ernesto Bauer con el punto más alto en su actuación. Adecuada Trinidad Goyeneche como el músico del segundo acto y correcto el exiguo coro -de menos de 30 miembros- que prepara Juan Casabellas.

Bien servidos los múltiples personajes encarados por Iván Maier y Enzo Romano. Ya que, como en las antiguas compañías líricas, estos dos artistas encararon a varios personajes en el curso de la representación. Llegando al grotesco que Enzo Romano fue dos personas a la vez en el tercer acto: el Sargento y el Comandante.

foto Liliana Morsia

Teatro Avenida. Giacomo Puccini: Manon Lescaut. Drama Lírico en cuatro actos. Libreto de Marco Praga, Domenico Oliva, Giuseppe Giacosa, Ruggero Leoncavallo, Giulio Ricordi y Luigi Illica, basado en la novela L'historie du chévalier des Grieux et de Manon Lescaut de Antoine-Françoise Prévost. André Heller-Lopes, dirección escénica. Daniela Taiana, diseño de escenografía. Sofía Di Nunzio, vestuario. Gonzalo Córdova, iluminación. Macarena Valenzuela (Manon Lescaut), Eric Herrero (Renato Des Grieux), Ernesto Bauer (Lescaut), Norberto Marcos (Geronte de Ravoir), Iván Maier (Edmondo - maestro de baile - farolero), Enzo Romano (posadero - sargento -comandante de marina), Trinidad Goyeneche (un músico). Orquesta y Coro de Buenos Aires Lírica. Director del Coro: Juan Casabellas. Dirección Musical: Mario Perusso. Espectáculo presentado y producido por la Asociación Buenos Aires Lírica.


 

 

 
 
 

Utilizziamo i cookie sul nostro sito Web. Alcuni di essi sono essenziali per il funzionamento del sito, mentre altri ci aiutano a migliorare questo sito e l'esperienza dell'utente (cookie di tracciamento). Puoi decidere tu stesso se consentire o meno i cookie. Ti preghiamo di notare che se li rifiuti, potresti non essere in grado di utilizzare tutte le funzionalità del sito.