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Un tranvía llamado deseo

 por Gustavo Gabriel Otero

La obra de André Previn, recientemente fallecido, se estrena en el Teatro Colón de Buenos Aires en una puesta en escena que hace de una obra de devenir parsimonioso una gran creación teatral.

Buenos Aires, 07/05/2019 - Con carácter de estreno el Teatro Colón ofreció Un tranvía llamado deseo (A streetcar named Desire) de André Previn con una puesta en escena atractiva, adecuados cantantes y sólido rendimiento musical.

La obra estrenada mundialmente en 1998 en la Ópera de San Francisco tiene un discurrir moroso, una adecuada orquestación con alusiones aquí y allá al gran repertorio y muy pocos momentos de expansión lírica, lo cual hace que la primera impresión sea la de ser una ópera demasiado extensa para lo que propone musical y argumentalmente. El primer acto es demasiado descriptivo y por lo tanto la acción es muy lenta y la línea de canto es como una permanente conversación, tanto el segundo como el tercer acto tienen mayor impacto dramático que se incrementa a medida que el personaje de Blanche se desmorona y muestra la verdad escondida.

Enrique Bordolini diseñó una funcional y bella escenografía, a pesar de la sordidez del cuadro general, que permite ver tanto el interior como el exterior del edificio donde viven los protagonistas. Sobre la izquierda está la torre con la escalera que conecta con el piso superior de Eunice y Steve Hubbel, y a continuación se sucede la casa Stella y Stanley Kowalski, así se ve el pórtico de ingreso, el living-cocina-habitación de huéspedes, la habitación del matrimonio y el baño. En algunos momentos parte de la escenografía avanza hacia el proscenio o la escalera cambia de lugar para permitir ver a Stella bajando para el fogoso encuentro sexual con su marido. Por detrás y arriba se ve el tendido eléctrico, carteles con luces de neón y parte de un viaducto.

Rita Cosentino en la puesta en escena demostró todo su potencial creativo para hacer de una obra de devenir parsimonioso una gran creación teatral. La idea de poder ver lo que sucede en el baño añade credibilidad al deterioro progresivo de Blanche y permite apreciar que en los pretendidos baños de agua caliente de la protagonista no sólo no se baña sino que hace cualquier otra cosa -como sentarse absorta en el borde de la bañera, mirarse en el espejo, quedarse parada sin hacer nada, probarse zapatos o caminar por ese espacio sin ningún sentido- como también es el lugar donde se materializan sus recuerdos como por ejemplo la homosexualidad del marido.

Completaron la muy buena versión visual Alvaro Luna y José Luis Fiorruccio en las proyecciones lumínicas y de video y el atildado vestuario de Gino Bogani.

Orla Boylan fue una creíble Blanche Dubois con adecuada línea de canto y gran desempeño escénico. Sara Jane McMahon mostró una voz pequeña pero muy bien trabajada para dar vida a Stella, hermana de Blanche.

David Adam Moore (Stanley Kowalski) acreditó sólidos recursos canoros y muy buena prestación escénica mientras que Eric Fennell (Harold ‘Mitch’ Mitchel) fue correcto y prolijo en la composición de su personaje.

Un verdadero lujo Victoria Livengood como Eunice Hubbell y correcto el resto del elenco en sus breves roles.

David Brophy condujo con mano segura a la Orquesta Estable logrando un muy buen rendimiento y buscando matices en una obra ecléctica pero de un entramado sinfónico complejo.

foto Prensa Teatro Colón /Máximo Parpagnoli. Prensa Teatro Colón / Arnaldo Colombaroli

Teatro Colón. André Previn: A streetcar named Desire (Un tranvía llamado deseo), ópera en tres actos, libreto de Philip Littell, basado en la obra teatral homónima de Tennessee Williams. Rita Cosentino, dirección escénica. Enrique Bordolini, escenografía. Gino Bogani, vestuario. Alvaro Luna, vídeo. José Luis Fiorruccio, iluminación. Orla Boylan (Blanche Dubois) Sarah Jane McMahon (Stella Kowalski), David Adam Moore (Stanley Kowalski), Eric Fennell (Harold ‘Mitch’ Mitchel), Victoria Livengood (Eunice Hubbell), Darío Leoncini (Steve Hubbell), Pablo Pollitzert (joven diariero), Alicia Cecotti (mujer mexicana / enfermera), Eduardo Marcos (doctor) y Joaquín Tolosa (Pablo Gonzales). Orquesta Estable del Teatro ColónDirección Musical: David Brophy.


 

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