L’Ape musicale

rivista di musica, arti, cultura

 

Indice articoli

javier camarena

El alma del agudo

 por Gustavo Gabriel Otero

Debut triunfal en el Colón de Buenos Aires por Javier Camarena, quien demostró sobradamente su bien ganado lugar en el mundo de la lírica actual, además de una técnica perfecta pero en función de una musicalidad y de una intencionalidad en el decir.

Buenos Aires, 27 de julio de 2017 - No es novedad que el Teatro Colón dejó de ser hace años un ente lírico de relevancia mundial, si en el pasado casi no quedó artista de carrera internacional que no haya pasado por su escenario en el presente las figuras son escasas, se las escucha antes de su consagración o en su declive y raramente en ópera completa. Por eso la recepción triunfal que el público del Colón -ávido de figuras internacionales- le proporcionó al tenor mexicano Javier Camarena que efectuó su debut local con un concierto en el que demostró estar en plenitud de sus medios vocales y en medio de una carrera ascendente y relevante que ya lo llevó a ser ovacionado por los públicos de Viena, Munich, Dresden, Barcelona, París, Salzburgo, Londres, Madrid, Zurich, Berlín, Nueva York y San Francisco, por citar algunos.

La Orquesta Filarmónica de Buenos Aires –un organismo con repertorio mayoritariamente sinfónico- fue buen soporte para los momentos solistas del tenor y resultó irregular y de trazo grueso cuando acometió fragmentos puramente sinfónicos: las Oberturas de Romeo y Julieta de Gounod, la de El Barbero de Sevilla de Rossini y la de La forza del destino de Verdi. No obstante los profesores de la orquesta están acostumbrados a la mano de su director titular el maestro Enrique Arturo Diemecke y responden con eficacia a sus indicaciones dinámicas.

Luego de la obertura de Romeo y Julieta, a la que se le amputó el coro. Camarena entró y fue ovacionado antes de emitir nota alguna, el tenor mexicano respondió expresando su alegría y emoción por presentarse por primera vez en el Colón.

Casi sin solución de continuidad cantó “Ah! lève-toi, soleil!” de Romeo y Julieta de Gounod y “Je crois entendre encore” de Los pescadores de perlas de Bizet. Con estos dos fragmentos demostró sobradamente su bien ganado lugar en el mundo de la lírica actual, además de una técnica perfecta pero en función de una musicalidad y de una intencionalidad en el decir.

Luego del otro fragmento musical por la Orquesta, la Obertura del Barbero, volvió Camarena para ofrecer otras dos arias seguidas: “Sì, ritrovarla io giuro” de La Cenerentola de Rossini y “Ah! mes amis!... Pour mon âme” de La hija del regimiento de Donizetti. El tenor mostró expresividad en cada frase, agudos de acero, potencia vocal y manejo admirable del fraseo.

Si hubiera que elegir lo mejor de esta primera parte sin dudas sería el fragmento de Pescadores de perlas cantado con exquisito buen gusto y una extraordinaria gama de matices y el final con los potentes Do agudos de La hija del regimiento que fueron alcanzados sin esfuerzo y emitidos con intensidad asombrosa.

Luego de la pausa, Camarena cantó dos arias de Donizetti: “Tombe degli avi miei… Fra poco a me ricovero” de Lucia di Lammermoor y “Povero Ernesto… Cercherò lontana terra” de Don Pasquale. Su calidad vocal fue asombrosa y mostró que no hace música en forma mecánica sino que es expresivo y compenetrado y, ciertamente, no dejó dudas acerca de su capacidad para los matices.

La obertura de La forza del destino sirvió de entretiempo antes del final dando lugar al momento verdiano de la noche: así pasaron “Lunge da lei… De’ miei bollenti spiriti” de La Traviata y “La donna è mobile” de Rigoletto. Quizás no sean estos fragmentos los que mejor se avienen a la actualidad del tenor sino que preanuncian el repertorio que abordará en el futuro. No obstante mostró que no es una máquina de cantar como algunos lírico-ligeros sino un artista consumado con bello color vocal y técnica impecable.

Ante la ovación del público Javier Camarena ofreció tres bises o propinas seleccionadas con el mayor gusto y sensibilidad. Si en el programa del concierto cantó en francés e italiano en los encores se prodigó en su castellano natal y con visos populares: así interpretó personales versiones de ‘Alma mía’ de María Grevor, ‘Granada’ de Agustín Lara y como regalo al público local ‘El día que me quieras’ de Gardel y Lepera.

foto Prensa Teatro Colón /Arnaldo Colombaroli.


 

 

 
 
 

Utilizziamo i cookie sul nostro sito Web. Alcuni di essi sono essenziali per il funzionamento del sito, mentre altri ci aiutano a migliorare questo sito e l'esperienza dell'utente (cookie di tracciamento). Puoi decidere tu stesso se consentire o meno i cookie. Ti preghiamo di notare che se li rifiuti, potresti non essere in grado di utilizzare tutte le funzionalità del sito.